Las federaciones han ocupado un lugar importante en la organización del mundo desde los tiempos de la antigua Grecia. En los tiempos modernos, las ideas federales fueron cruciales para la fundación de los Estados Unidos de América. Otras grandes democracias del presente se proclaman federales: Canadá, India, Australia, Alemania, Suiza, México, Brasil y Argentina.
Gran parte de los grandes países democráticos en el mundo son Estados federales eficaces. Las características jurídicas y políticas son muy diferentes, puesto que diferentes son la historia y la cultura. Pero todos ellos comparten los valores del federalismo: sistema de gobierno general compartido (Federal), y gobiernos regionales (estados, provincias…)
Actualmente en el mundo existe un vínculo muy fuerte entre federación y democracia. Al final de la Segunda Guerra Mundial, únicamente había un puñado de federaciones reales, a saber: Australia, Canadá, Suiza y Estados Unidos.
Alemania y Austria habían sido federales y lo volverían a ser. Algunos países latinoamericanos poseían constituciones federales, pero no eran verdaderamente federales dada la inexistencia de una política democrática. La federación de la Unión Soviética era una farsa.
Desde 1945, un número de países nada desdeñable se han convertido en verdaderas federaciones, y algunos otros han avanzado en esa dirección. Ha habido entre treinta y cuarenta casos de lo que llamaríamos nuevas experiencias o experimentos federales en el periodo transcurrido desde la guerra. En nuestros días varios grandes Estados federales han mejorado la calidad de su democracia, como India, México, Brasil y Argentina.
También numerosos países que se han constituido tras la descolonización durante los últimos sesenta años se han dotado de una estructura federal.
También se han federalizado Estados que antes eran centralistas, como España y Bélgica.